Cantando en el colectivo

Junio 22, 2009

del Tercer Mundo

Mayo 20, 2009

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¿Para qué perdés el tiempo con esos negritos, si sabés que no vas a poder hacer nada? ¿O te creés un Evo Morales o un Lugo? ¿Acaso te parecés más a Paulo Freire por estar con esa gente? No pierdas el tiempo y dejá de embrutecerte.

Vivimos en la zona norte de la Ciudad de Rosario: en el barrio donde alguna vez vivió Fontanarrosa, en el barrio donde Nicolás Puccio soñó su propio pueblo, donde tuvieron su hectárea con vista al majestuoso Paraná Juan Bautista Alberdi y —el genocida— Julio Argentino Roca. Nuestro barrio es el de los balnearios, el de los clubes ribereños, el de las acacias grandes en las plazas y donde todavía se conservan algunos timbós y curupíes de la flora nativa litoraleña. Éste es el barrio de las mansiones de la calle José Hernández, una de las zonas más bellas de la ciudad, sí…

Pero también tenemos nuestro patio trasero. Nuestro barrio está partido en dos por las vías del ferrocarril, y atrás de esas vías encontramos el lado oscuro de la preciosa zona norte rosarina: la Villa la Cerámica.

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De este lado estamos los que caminamos de forma elegante y respetuosa por la veredas de césped prolijo, del otro lado están los que no respetan el tránsito y caminan por las calles sin atender normas ni semáforos; de este lado estamos los prolijos que alimentamos la serranía de Ricardone con bolsitas bien cerradas y ordenadas mientras que los del otro lado de la vía, sin consideración, ensucian todo formando un basural a cada paso. De este lado estamos los que, cansados de vivir atemorizados por los del otro lado de la vía, pedimos la baja en la edad de la imputabilidad y la pena de muerte; para qué pedirles a nuestros gobernantes doble escolaridad para estos chicos, para qué exigir el fin del clientelismo, o trabajo digno y en blanco para sus padres, para qué, si de este lado del terraplén hemos tenido buena educación, y sabemos que la acción preventiva debe hacerse desde la policía para que ellos, los villeros, estén entre rejas o «muertos en una fosa común»: tal vez no lo expresemos en voz alta, pero todos los buenos vecinos pensamos así. El que mata debe morir. Los de este lado pedimos más seguridad, más policía, más armas en la calle… Si es posible que ni se los deje cruzar las vías, así no llegan a la linda y comercial zona de los balnearios y de los clubes ribereños.

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De este lado estamos los que pagamos impuestos, del otro lado los que se llevan todo de arriba; de este lado sabemos cómo sostener el sistema y tenemos más educación privada —privatizada— que pública, del otro lado (donde vos perdés tu tiempo) no tienen siquiera educación: apenas una escuela donde no se les enseña nada… pues salen de ahí sólo para robar o tener hijos para cobrar más «plan»; de este lado sabemos que tienen hijos por ignorantes y después no los pueden mantener, del otro lado ellos dicen que sólo las familias numerosas sobreviven a la miseria, pero debe ser una mentira de los antropólogos que trabajan en la villa y que, con seguridad, son hippies municipales. Esa escuelita donde vos enseñás no tiene sentido. Ahí no aprenden nada… Terminan séptimo grado y no pueden dividir dos números ni analizar sintácticamente una oración simple. Escuchame bien, de este lado estamos los decentes y del otro los ilegales… algunos, muy poquitos, personal doméstico, jardineros o, con suerte, albañiles; de este lado estamos los que consumimos de forma responsable marihuana y cocaína, del otro lado quienes nos las venden y prefieren romperse el poco cerebro que tienen con el paco, la bolsita de pegamento o el tetrabrik; de este lado pagamos 500 pesos un celular, del otro lado vale 50; de este lado los laburantes, del otro los que se la rascan…

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Los de este lado no queremos a los del otro lado, y ellos lo saben. Ellos saben que no los queremos, y por eso los chicos de atrás de la vía andan todo el día encapuchados, ¿por vergüenza (según explican los hippies municipales), o andarán así para que no los reconozcan y poder robar tranquilos? De lo que los buenos vecinos de este lado estamos seguros, es que ellos saben que nosotros no los queremos.

Pero yo sé por qué vos debés seguir en esa escuela de negritos: porque cobrás buena plata… no está mal… 1700 pesos por cuatro horitas… Está bueno… Te los aguantás un rato a los negritos y después seguís con tu vida, total son sólo cuatro horas… porque a ese bolazo de que Paulo Freire y toda su libertad anti-opresora… Qué desastre que hicieron con la escuela. ¿No? Nuestra escuela sí que fue buena.

Y entonces me cansé de escuchar al imbecil de mi vecino —de este lado del terraplén abundan los imbéciles como él y le respondo—:

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¿Trabajo cuatro horas al día? Y… son cuatro las horas que paso a diario delante de mis niños, pero después sigo en casa o en la misma escuela… Cuando hay poco trabajo tal vez seis horas, otras ocho, o diez… Hoy son las doce y media de la noche, mañana tengo que madrugar para seguir con los preparativos del acto del 25 de Mayo, y sigo respondiéndole a este necio… y creo que, al sentarme delante de la computadora que me costó tres años y medio pagar, sigo trabajando para la escuela porque, aunque le responda a éste, considero que sigo en mi misión educadora, de maestro de grado, y es más: recién vengo de ver un documental sobre la vida de Atahualpa, y también lo vi para enriquecer mi docencia. Y ya han pasado más de dieciocho horas desde que entré a cumplir mi horario remunerado… y sigo trabajando para la escuela aunque esté en casa, delante de la computadora. Pero él dice que trabajo sólo cuatro horas… Y que pierdo tiempo con estos pibitos —los que andan encapuchados y saben que son odiados por los de este lado del terraplén—. Hoy me toca preparar el acto, ayer fueron las libretas y el registro, y antes de ayer las planificaciones… Pero para él sólo cuatro horas y a llevarme 1700 pesitos con estos «negritos de mierda».

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Me tilda de maestro tercermundista… Creo que es un orgullo para mí y una responsabilidad enorme la que este tonto vecino me deposita. ¿Para qué enseñamos? ¿Para transmitir conocimientos socialmente aceptados? ¿Para dar los contenidos que el Ministerio nos baja en documentos oficiales? ¿Para lograr en nuestros alumnos las competencias que les permitan definirse como ciudadanos responsables de esos que, al igual que mi vecino, piden la baja en la edad de imputabilidad y más armas en la calle en poder de gente como la policía? Los maestros y maestras tercermundistas tenemos bien clarito qué esperamos de nuestros niños: que lleguen a la facultad y la puedan terminar: recibirse… y no hablo desde un objetivo aplaudido por los cánones de la sociedad de los individuos que pretenden salvarse a sí mismos… Estoy tratando de explicar que los maestros «tercermundistas» queremos que nuestros niños terminen la facultad, el profesorado, una especialización en la vida que les aporte armas para enfrentar la guerra más difícil, que es contra el desinterés y la marginación. Si podemos formar ingenieros que amen su comunidad, difícilmente tendremos casillas mal armadas donde no entra el sol que rápidamente termina con el terrible bacilo de Koch; si logramos que nuestros alumnos sean docentes, los modelos a seguir —hoy nosotros— no serán criollos de clase media que vivan lejos del barrio, en remotos lugares donde nuestra población de alumnos sabe que no es querida; si podemos formar abogados es casi una certeza que, por medios legales y morales, los inmundos punteros que vienen a buscar votos sean botados —con b larga— de una buena vez.

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Hoy somos poquitos y el trabajo es arduo, pero los maestros del tercer mundo —como nos llama mi vecino— nos estamos agrupando y apuntando los cañones y las ganas hacia el mismo lado. Vamos a hacer una Argentina digna, linda, de trabajo, sin exclusión. Hoy nos suena como una utopía pero es tanto el amor que sentimos que sabemos que estamos simplemente condenados al éxito en nuestra empresa… Sí: al éxito de las comunidades marginales con las que trabajamos hoy en día, para que dejen de serlo. Bertholt Brecht nos llama a luchar hasta el final «Hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles»… Ay, de los que luchan toda la vida. No podemos bajar los brazos. Tal vez esta patria digna que estamos soñando los docentes tercermundistas no sea vista por nosotros ni por nuestros hijos, pero no podemos bajar los brazos. Que uno de nuestros alumnos sueñe con un futuro de luz, donde pueda elegir sonriendo, es la señal del futuro éxito de nuestra empresa.

No importa si los medios embrutecen y adormecen, no importa si tenemos muchos vecinos como los míos, no importa que ni siquiera nuestros docentes paralelos crean en nuestra idea y nos traten de locos, no importa que la Directora de nuestra escuela tenga un cuadro de Sarmiento en su oficina. Somos los imprescindibles… Pero nos va a costar toda la vida esta lucha y este contagio de aires de cambio.

Somos los docentes tercermundistas, la sangre nueva que no se dejó engañar con mentiras como la EGB, el Polimodal, la privatización de la educación ni con los textos de Daniel Flimus o Inés Aguerrondo. Vamos docentes…

A este país, nos guste o no nos guste, sólo lo sacamos nosotros: los maestros con la Educación… o lo hundimos… No hay punto medio. O salvamos el futuro de nuestros chicos, así nos lleve treinta o cien años, o dejamos todo como está y colaboramos con lo más perverso del sistema del «sálvese quien pueda» que prefiere mi vecino y mucha gente más.

Yo… yo digo presente, y me la banco. ¿Y vos, colega?

Santiago del Río. Docente reemplazante de la escuela 1315 de Rosario.

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Nuestro pequeño aporte:

Somos alumnos y docentes de la escuela rosarina Itatí de Corrientes, nro. 1315, de la Villa la Cerámica.

22 de Marzo. Día Mundial del Agua.

Les dejamos la película Primero el Agua.

Primera parte.

Segunda parte.

Tercera parte.

¡¡¡¡¡Cuidemos el Agua!!!!!

Diciembre 17, 2008

Leo Gómez, el director del grupo de Hip Hop Impulso Callejero, le dijo a la maestra de música de su escuela: quiero dejar de comer basura de la calle. Eso espero. Mejor es morir que seguir así.

Me bolseo porque se me va el hambre, me dijo a mí, haciendo referencia a la aspiración de pegamentos.

Hoy encontraron un entretenimiento sano. Ya sé que les va a parecer aburrido y desprolijo ese video, pero imaginate a tu hermanito o a tu hijito revolviendo un tacho grande de basura, revisando entre los papeles higiénicos, entre las toallitas femeninas, entre los huesos de pollo y la grasa de pescado pegada a las servilletas de papel, buscando un pedacito de pan, una remera sucia que les pueda entrar, un cartoncito que pueda sumar a su carga para vender por kilo en la compra y venta. Eso es lo que viven cada día estos rosarinos desterrados por la Sociedad Rural, por la Federación Agraria, por los latifundista que compran campos para desmontar, por las exportadoras de grano que incentivan a los productores a apostar a un yuyo venenoso como la soja, a la empresa Monsanto que impulsa a crear el semillero del mundo en Argentina y se jacta de hacer filantropía para los pobres a través de las ONGs que aceptan ese dinero sucio.

¿Vieron que no hace falta ver la Liga o un show televisivo para ver sobre el destierro? En la esquina del Shopping del arroyo Ludueña, cada noche, hay dos de los chiquitos que vieron en este video haciendo estas mismas habilidades con sus cuerpitos, a cambio de las monedas que les dan los automovilistas.

Cumbia villera

Mayo 19, 2008

Dicen que es mala, que es muy mala influencia para los niños, pues habla de cosas que ocurren realmente.

la banda de lechuga

El arte, por los niños.

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Y un poco de la Banda de Lechuga:

http://www.youtube.com/watch?v=A1M8ZmY5zaQ

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Y más cuimbia villera… a ver si se bancan éste:

http://www.youtube.com/watch?v=facKCZhz7eE

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Y el origen de tan bella obra de arte:

http://pic42.flodeo.com/photos/42/AA/AG/florcita_14/9188-533560.jpg

Cuando termine de entregar esos malditos planes anuales, diagnósticos que tengo re atrasados, unidades didácticas, etc… vuelvo a publicar. Mientras, sigo recibiendo trabajos de mis niños.

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Sepan disculpar…

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Laberinto ecológico

Abril 21, 2008

Si la cerealera Dreyfus sigue avanzando con sus secuaces, un día ya no habrá tobas en el Chaco. Están matando el monte. Niños!!!! A encontrar el camino, que empieza como un juego y terminará como una revolución.

 

 

 

Rosario 28.03.08

Alumnos de la señorita  Pili: 

 

Nosotros somos  Aneley  y Facundo. Somos de la escuela 1315   

 

Cursamos 6 años

 

La computadora nos gusta mucho, y materia preferida… nos trae el maestro Maxmiliano

 

NOSGUSTA TODO MENOS MATEMATICA Y MUSICA

 

EL BARRIO ES BUENO EL BARRIO SE LLAMA LA CERAMICA

 

LO Q MEGUSTARIA DEL BARRIO ES  Q CAMBIE Y MUCHO

 

Y LO Q MENO MEGUSTA  DEL BARIO DE DONDE VIVIMOS ES Q EN LAS NOCHE NO PODES SALIR A COMPRA POR YA TEROBAN AL TOQUE HAY MUCHOS BORACHOS Y MUCHA DROGA EN La calle

 

Cuando no benimo  a la escuela nos gusta aser  de todo un poco

 

A mi facundo me gusta la musica  sentimiento tropicado

 A mi aneley  me gusta mucho bailar

Y nosotros somos de la ciudad de rosario y nos gusta mucho leonel messi, que nacio en nuestra ciudad y gual que nosotros chauuuu…. Le mandamos un saludo y escribanos pronto

le mandamos un beso del un  de mandamos un saludo y escribanos pronto

le mandamos un beso de rosario chauu y a la seño Pili

manda   un beso  aneley   facundo

chauuuuuuuuuuu  escribanos pronto manda le un saludo  alos chicos de su grupo.

Preséntenl e una chica a  Facu que tiene muchas ghanas de enamorase!!!!!!

 

 

 

A un año del asesinato del compañero, Profesor de Química Carlos Fuentealba, nuetro pequeño homenaje y nuestra invitación para que todos los los que amamos la educación estemos mañana en la marcha.

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carlos

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carlos fuentealba asesinado

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