Prevenir el dengue

Julio 25, 2009 - Escribir una respuesta

A este lindo videíto, sumando un granito más a la campaña de prevención contra el dengue, lo hicimos entre los docentes y los niños de la escuela del barrio La Cerámica, de la zona norte rosarina.

Rosario3.com y el Diario La Capital hicieron una linda mención de nuestro trabajo.

Dejamos los enlaces para que vean las notas originales. Apreten el botón del ratón sobre los textos en color para verlas.

http://www.rosario3.com/noticias/noticias.aspx?idNot=48815

mosquito

http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2009/4/edicion_180/contenidos/noticia_5450.html

la-capital

De interés municipal

Junio 25, 2009 - Escribir una respuesta

Nos declararon el video y la campaña sobre la prevención del dengue de Interés Municipal.

Los Concejales que conforman la Comisión de Salud estuvieron de acuerdo.

Gracias. Para estos chicos fue un paso muy importante.

Nuestro video declarado de Interés Provincial

Junio 24, 2009 - Escribir una respuesta

H.Cámara de Diputados de la Nación
PROYECTO DE RESOLUCIÓN

Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podrá ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación.

Nº de Expediente 1969-D-2009
Trámite Parlamentario 35 (24/04/2009)
Sumario EXPRESAR RECONOCIMIENTO A LA LABOR QUE VIENE DESARROLANDO ANTE LA PROBLEMATICA DEL DENGUE EL DOCENTE CARLOS MAXIMILIANO LEO, CONJUNTAMENTE CON LA COMUNIDAD EDUCATIVA DE LA ESCUELA 1315 “ITATI DE CORRIENTES” DE LA CIUDAD DE ROSARIO, PROVINCIA DE SANTA FE.
Firmantes PERALTA, FABIAN FRANCISCO – AUGSBURGER, SILVIA.
Giro a Comisiones ACCION SOCIAL Y SALUD PUBLICA.

La Cámara de Diputados de la Nación

RESUELVE:

Expresar el reconocimiento de esta Honorable Cámara por la labor que viene desarrollando el docente Carlos Maximiliano Leo, conjuntamente con la comunidad educativa de la Escuela Nº 1315 “Itatí de Corrientes”, ubicada en el Barrio “La Cerámica” de la ciudad de Rosario, a través de la cual se aborda con claridad y simpleza la problemática sanitaria producida por el dengue.

FUNDAMENTOS
Señor presidente:

Traemos a esta Honorable Cámara un proyecto que tiene como objetivo rescatar y saludar la iniciativa desarrollada por el docente Carlos Maximiliano Leo en forma conjunta con la comunidad educativa de la Escuela Nº 1315 “Itatí de Corrientes” del Barrio “La Cerámica” de la ciudad de Rosario, la cual aborda la problemática sanitaria que preocupa en la actualidad a todos los argentinos: el dengue.

Y es que nos encontramos en medio de la peor epidemia de dengue que haya sufrido la Argentina en toda su historia. Las cifras publicadas por el Ministerio de Salud hace pocos días dan cuenta de la existencia de 14.598 casos confirmados de dengue autóctono en el país en lo que va de 2009, aunque según las estimaciones extraoficiales el número de infectados triplicarían esa cifra.

Este docente, reemplazante del cuarto y quinto grado del establecimiento educativo referido, ha elaborado un video que muestra con claridad y simpleza cuáles son los mejores recaudos para combatir la enfermedad, teniendo como protagonistas principales a sus alumnos.

En el corto de poco más de seis minutos queda de manifiesto que la forma de enfrentar al dengue es combatiendo el mosquito aedes agypti, que transmite la enfermedad, y que más allá de repelentes y fumigaciones, es fundamental la actitud que cada uno tome en su casa, donde no hay que dejar que se acumule agua en recipientes que es el medio en que se desarrollan las larvas. Algo simple pero que no todos conocen y practican.

Si el nivel de conciencia general de la población sobre la necesidad y las formas de prevenir el dengue fuera como el de estos alumnos y maestros, la batalla contra la enfermedad estaría ganada.

Lamentablemente la conducta de las autoridades del Estado contrasta en forma elocuente con el ejemplo de estos niños y su maestro. Recordemos por ejemplo que el equipo de médicos del Hospital de Charata denunció que el Ministerio de Salud de Chaco emitió una circular a mediados de febrero en la que les exigió “no informar o siquiera hablar sobre dengue” cuando aparecieron los primeros casos; o que las medidas sanitarias necesarias para controlar la enfermedad no fueron implementadas sino hasta un mes después de informada la misma.

Asimismo hemos venido escuchando declaraciones de prestigiosos profesionales de la salud que sin dudas nos preocupan: el infectólogo Alfredo Seijo, jefe de Zoonosis del Hospital Muñiz manifestó que “corremos el riesgo de que una institución tan prestigiosa como el Maiztegui y una red diagnóstica nacional como la que tenemos en la Argentina, que concentra toda la estadística, sufra un deterioro de su imagen similar al que sufrió el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC) y se pierdan años de trabajo en investigación científica”. Del mismo modo Nicolás Schweigmann, investigador del Conicet y director del Grupo de Estudios de Mosquitos (GEM) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA opinó que “hace rato que descreo de las cifras estadísticas del sistema de salud, porque siempre van por otro lado de lo que la realidad nos muestra. El sistema de vigilancia epidemiológica funcionó mal porque llegó tarde y, como si la demora fuera poca, se continúa perdiendo tiempo con las constataciones. Una tarea de prevención sirve para evitar el incendio, pero hoy ya tenemos todo incendiado”.

Sin embargo lo que consideramos realmente importante es que a través de este medio podamos reconocer el esfuerzo de estos niños y el de docentes comprometidos como Leo. Y creemos que hay un elemento más a tener en cuenta: el denominado Barrio “La Cerámica” se encuentra ubicado en la zona noroeste de la ciudad de Rosario y es uno de los tantos barrios postergados de nuestra ciudad; sus habitantes sufren las más elementales necesidades: precariedad en lo habitacional, en lo educativo, en lo sanitario, en lo laboral. Viven los

ciudadanos de este barrio una situación de vulnerabilidad que los hace sumamente susceptibles a la propagación de enfermedades como, entre otras tantas, el dengue. En épocas donde parte de nuestra sociedad cree ver en la pobreza la causa de todos sus problemas, en las que se traza equivocada e injustamente una relación lineal entre marginalidad y delincuencia, ejemplos como estos deben ser destacados por que creemos contribuyen a que, por un lado los niños puedan elevar su autoestima y sentirse parte de la solución de esta problemática; y por el otro a que los docentes se sientan reconocidos en su encomiable labor cotidiana.

Por último, queremos señalar que creemos que iniciativas como la destacamos deben reproducirse y valorizarse, pero no podemos dejar de señalar que el principal responsable de la propagación de esta enfermedad es el Estado que no ha implementado las medidas suficientes para que esto no ocurra y que pretende descargar la responsabilidad en el combate de esta epidemia sobre la población. Ligada a esta cuestión está, claro, la situación de pobreza en que vive y sobrevive gran parte de la sociedad argentina, justamente, la más vulnerable a esta enfermedad y a la que debe protegerse y atenderse desde los organismos estatales.

Destacando la importancia de la prevención y de la educación, creemos realmente muy meritorio el trabajo que ha concretado este grupo de niños bajo la dirección de sus maestros; motivo por el cual solicito a mis pares me acompañen en la aprobación de este Proyecto de Resolución.

Cantando en el colectivo

Junio 22, 2009 - Escribir una respuesta

Por nuestro trabajo en la campaña de prevención del dengue, nos premiaron con un viaje a Santa Fe Capital. Allá fuimos, y volvimos cantando las canciones que nos gustan a todos.

Viaje a Santa Fe en Blanco y Negro

Junio 13, 2009 - Escribir una respuesta

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

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Nuestro viaje a Santa Fe

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Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

Nuestro viaje a Santa Fe

La venganza de los muertos pobres

Mayo 25, 2009 - Escribir una respuesta

Video de parte del acto del 25 de mayo.

TEXTO LEÍDO POR MARCELO NOCETTI EN LT8 Y ESCRITO POR UN DOCENTE DE LA ESCUELA 1315

Mayo 20, 2009 - Escribir una respuesta

DEL TERCER MUNDO

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¿Para qué perdés el tiempo con esos negritos, si sabés que no vas a poder hacer nada? ¿O te creés un Evo Morales o un Lugo? ¿Acaso te parecés más a Paulo Freire por estar con esa gente? No pierdas el tiempo y dejá de embrutecerte.

Vivimos en la zona norte de la Ciudad de Rosario: en el barrio donde alguna vez vivió Fontanarrosa, en el barrio donde Nicolás Puccio soñó su propio pueblo, donde tuvieron su hectárea con vista al majestuoso Paraná Juan Bautista Alberdi y —el genocida— Julio Argentino Roca. Nuestro barrio es el de los balnearios, el de los clubes ribereños, el de las acacias grandes en las plazas y donde todavía se conservan algunos timbós y curupíes de la flora nativa litoraleña. Éste es el barrio de las mansiones de la calle José Hernández, una de las zonas más bellas de la ciudad, sí…

Pero también tenemos nuestro patio trasero. Nuestro barrio está partido en dos por las vías del ferrocarril, y atrás de esas vías encontramos el lado oscuro de la preciosa zona norte rosarina: la Villa la Cerámica.

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De este lado estamos los que caminamos de forma elegante y respetuosa por la veredas de césped prolijo, del otro lado están los que no respetan el tránsito y caminan por las calles sin atender normas ni semáforos; de este lado estamos los prolijos que alimentamos la serranía de Ricardone con bolsitas bien cerradas y ordenadas mientras que los del otro lado de la vía, sin consideración, ensucian todo formando un basural a cada paso. De este lado estamos los que, cansados de vivir atemorizados por los del otro lado de la vía, pedimos la baja en la edad de la imputabilidad y la pena de muerte; para qué pedirles a nuestros gobernantes doble escolaridad para estos chicos, para qué exigir el fin del clientelismo, o trabajo digno y en blanco para sus padres, para qué, si de este lado del terraplén hemos tenido buena educación, y sabemos que la acción preventiva debe hacerse desde la policía para que ellos, los villeros, estén entre rejas o «muertos en una fosa común»: tal vez no lo expresemos en voz alta, pero todos los buenos vecinos pensamos así. El que mata debe morir. Los de este lado pedimos más seguridad, más policía, más armas en la calle… Si es posible que ni se los deje cruzar las vías, así no llegan a la linda y comercial zona de los balnearios y de los clubes ribereños.

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De este lado estamos los que pagamos impuestos, del otro lado los que se llevan todo de arriba; de este lado sabemos cómo sostener el sistema y tenemos más educación privada —privatizada— que pública, del otro lado (donde vos perdés tu tiempo) no tienen siquiera educación: apenas una escuela donde no se les enseña nada… pues salen de ahí sólo para robar o tener hijos para cobrar más «plan»; de este lado sabemos que tienen hijos por ignorantes y después no los pueden mantener, del otro lado ellos dicen que sólo las familias numerosas sobreviven a la miseria, pero debe ser una mentira de los antropólogos que trabajan en la villa y que, con seguridad, son hippies municipales. Esa escuelita donde vos enseñás no tiene sentido. Ahí no aprenden nada… Terminan séptimo grado y no pueden dividir dos números ni analizar sintácticamente una oración simple. Escuchame bien, de este lado estamos los decentes y del otro los ilegales… algunos, muy poquitos, personal doméstico, jardineros o, con suerte, albañiles; de este lado estamos los que consumimos de forma responsable marihuana y cocaína, del otro lado quienes nos las venden y prefieren romperse el poco cerebro que tienen con el paco, la bolsita de pegamento o el tetrabrik; de este lado pagamos 500 pesos un celular, del otro lado vale 50; de este lado los laburantes, del otro los que se la rascan…

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Los de este lado no queremos a los del otro lado, y ellos lo saben. Ellos saben que no los queremos, y por eso los chicos de atrás de la vía andan todo el día encapuchados, ¿por vergüenza (según explican los hippies municipales), o andarán así para que no los reconozcan y poder robar tranquilos? De lo que los buenos vecinos de este lado estamos seguros, es que ellos saben que nosotros no los queremos.

Pero yo sé por qué vos debés seguir en esa escuela de negritos: porque cobrás buena plata… no está mal… 1700 pesos por cuatro horitas… Está bueno… Te los aguantás un rato a los negritos y después seguís con tu vida, total son sólo cuatro horas… porque a ese bolazo de que Paulo Freire y toda su libertad anti-opresora… Qué desastre que hicieron con la escuela. ¿No? Nuestra escuela sí que fue buena.

Y entonces me cansé de escuchar al imbecil de mi vecino —de este lado del terraplén abundan los imbéciles como él y le respondo—:

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¿Trabajo cuatro horas al día? Y… son cuatro las horas que paso a diario delante de mis niños, pero después sigo en casa o en la misma escuela… Cuando hay poco trabajo tal vez seis horas, otras ocho, o diez… Hoy son las doce y media de la noche, mañana tengo que madrugar para seguir con los preparativos del acto del 25 de Mayo, y sigo respondiéndole a este necio… y creo que, al sentarme delante de la computadora que me costó tres años y medio pagar, sigo trabajando para la escuela porque, aunque le responda a éste, considero que sigo en mi misión educadora, de maestro de grado, y es más: recién vengo de ver un documental sobre la vida de Atahualpa, y también lo vi para enriquecer mi docencia. Y ya han pasado más de dieciocho horas desde que entré a cumplir mi horario remunerado… y sigo trabajando para la escuela aunque esté en casa, delante de la computadora. Pero él dice que trabajo sólo cuatro horas… Y que pierdo tiempo con estos pibitos —los que andan encapuchados y saben que son odiados por los de este lado del terraplén—. Hoy me toca preparar el acto, ayer fueron las libretas y el registro, y antes de ayer las planificaciones… Pero para él sólo cuatro horas y a llevarme 1700 pesitos con estos «negritos de mierda».

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Me tilda de maestro tercermundista… Creo que es un orgullo para mí y una responsabilidad enorme la que este tonto vecino me deposita. ¿Para qué enseñamos? ¿Para transmitir conocimientos socialmente aceptados? ¿Para dar los contenidos que el Ministerio nos baja en documentos oficiales? ¿Para lograr en nuestros alumnos las competencias que les permitan definirse como ciudadanos responsables de esos que, al igual que mi vecino, piden la baja en la edad de imputabilidad y más armas en la calle en poder de gente como la policía? Los maestros y maestras tercermundistas tenemos bien clarito qué esperamos de nuestros niños: que lleguen a la facultad y la puedan terminar: recibirse… y no hablo desde un objetivo aplaudido por los cánones de la sociedad de los individuos que pretenden salvarse a sí mismos… Estoy tratando de explicar que los maestros «tercermundistas» queremos que nuestros niños terminen la facultad, el profesorado, una especialización en la vida que les aporte armas para enfrentar la guerra más difícil, que es contra el desinterés y la marginación. Si podemos formar ingenieros que amen su comunidad, difícilmente tendremos casillas mal armadas donde no entra el sol que rápidamente termina con el terrible bacilo de Koch; si logramos que nuestros alumnos sean docentes, los modelos a seguir —hoy nosotros— no serán criollos de clase media que vivan lejos del barrio, en remotos lugares donde nuestra población de alumnos sabe que no es querida; si podemos formar abogados es casi una certeza que, por medios legales y morales, los inmundos punteros que vienen a buscar votos sean botados —con b larga— de una buena vez.

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Hoy somos poquitos y el trabajo es arduo, pero los maestros del tercer mundo —como nos llama mi vecino— nos estamos agrupando y apuntando los cañones y las ganas hacia el mismo lado. Vamos a hacer una Argentina digna, linda, de trabajo, sin exclusión. Hoy nos suena como una utopía pero es tanto el amor que sentimos que sabemos que estamos simplemente condenados al éxito en nuestra empresa… Sí: al éxito de las comunidades marginales con las que trabajamos hoy en día, para que dejen de serlo. Bertholt Brecht nos llama a luchar hasta el final «Hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles»… Ay, de los que luchan toda la vida. No podemos bajar los brazos. Tal vez esta patria digna que estamos soñando los docentes tercermundistas no sea vista por nosotros ni por nuestros hijos, pero no podemos bajar los brazos. Que uno de nuestros alumnos sueñe con un futuro de luz, donde pueda elegir sonriendo, es la señal del futuro éxito de nuestra empresa.

No importa si los medios embrutecen y adormecen, no importa si tenemos muchos vecinos como los míos, no importa que ni siquiera nuestros docentes paralelos crean en nuestra idea y nos traten de locos, no importa que la Directora de nuestra escuela tenga un cuadro de Sarmiento en su oficina. Somos los imprescindibles… Pero nos va a costar toda la vida esta lucha y este contagio de aires de cambio.

Somos los docentes tercermundistas, la sangre nueva que no se dejó engañar con mentiras como la EGB, el Polimodal, la privatización de la educación ni con los textos de Daniel Flimus o Inés Aguerrondo. Vamos docentes…

A este país, nos guste o no nos guste, sólo lo sacamos nosotros: los maestros con la Educación… o lo hundimos… No hay punto medio. O salvamos el futuro de nuestros chicos, así nos lleve treinta o cien años, o dejamos todo como está y colaboramos con lo más perverso del sistema del «sálvese quien pueda» que prefiere mi vecino y mucha gente más.

Yo… yo digo presente, y me la banco. ¿Y vos, colega?

Maximiliano Leo. Docente reemplazante de la escuela 1315 de Rosario.

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PD: mi directora no tiene un cuadro de Sarmiento en la Dirección.

Día Mundial del Agua – 22 de marzo

Marzo 20, 2009 - Escribir una respuesta

Nuestro pequeño aporte:

Somos alumnos y docentes de la escuela rosarina Itatí de Corrientes, nro. 1315, de la Villa la Cerámica.

22 de Marzo. Día Mundial del Agua.

Les dejamos la película Primero el Agua.

Primera parte.

Segunda parte.

Tercera parte.

¡¡¡¡¡Cuidemos el Agua!!!!!