A un año del asesinato del compañero, Profesor de Química Carlos Fuentealba, nuetro pequeño homenaje y nuestra invitación para que todos los los que amamos la educación estemos mañana en la marcha.
El por qué del asesinato del maestro Carlos Fuentealba se cifra en su nombre.
Fuentealba.
El que da de beber a los amaneceres.
El que alimenta amaneceres.
Por eso lo mataron.
Porque su vida fue coherente con su apellido.
Quiso enseñar a leer y escribir a los obreros de la construcción.
Para que no sean más explotados.
Hizo de su vida un alba para los demás.
Por eso lo mataron.
Para que no sembrara más amaneceres.
Pero si el por qué está en las dos palabras que componen su apellido, también el futuro aguarda en el mismo desafío que será multiplicado por la memoria popular.
Ser fuentealba para los demás.
Vivir siendo alimento para los amaneceres que vendrán.
Para que los amaneceres sean para todos y no para unos pocos.
Desafío para los argentinos que lucharán por dejar la trampa del individualismo y la especulación.
Fuentealba, el que alimenta amaneceres, explica su muerte pero también su sobrevivencia en los ideales colectivos, en las necesidades de los que son más, en la urgencia por convertir la alegría y la belleza en un derecho real y concreto para las mayorías.
Fuentealba, el que da de beber para las auroras, estará allí, en cada pizarrón, en cada lugar de la vida cotidiana donde se pelee por el amor, la justicia y la igualdad contra los heraldos prepotentes de la muerte y el poder.
Y los amaneceres llegarán, inexorablemente, llegarán.
Abril 3, 2008 en 11:58 am
[...] post info por santiagodelrio Categorías: fotos http://rosarinos.wordpress.com/2008/04/03/un-ano-despues-seguimos-gritando-%c2%ab%c2%a1%c2%a1present... [...]
Abril 8, 2008 en 12:58 am
(algo q encontré y digno d compartir)
Fuentealba
Por Carlos del Frade
El por qué del asesinato del maestro Carlos Fuentealba se cifra en su nombre.
Fuentealba.
El que da de beber a los amaneceres.
El que alimenta amaneceres.
Por eso lo mataron.
Porque su vida fue coherente con su apellido.
Quiso enseñar a leer y escribir a los obreros de la construcción.
Para que no sean más explotados.
Hizo de su vida un alba para los demás.
Por eso lo mataron.
Para que no sembrara más amaneceres.
Pero si el por qué está en las dos palabras que componen su apellido, también el futuro aguarda en el mismo desafío que será multiplicado por la memoria popular.
Ser fuentealba para los demás.
Vivir siendo alimento para los amaneceres que vendrán.
Para que los amaneceres sean para todos y no para unos pocos.
Desafío para los argentinos que lucharán por dejar la trampa del individualismo y la especulación.
Fuentealba, el que alimenta amaneceres, explica su muerte pero también su sobrevivencia en los ideales colectivos, en las necesidades de los que son más, en la urgencia por convertir la alegría y la belleza en un derecho real y concreto para las mayorías.
Fuentealba, el que da de beber para las auroras, estará allí, en cada pizarrón, en cada lugar de la vida cotidiana donde se pelee por el amor, la justicia y la igualdad contra los heraldos prepotentes de la muerte y el poder.
Y los amaneceres llegarán, inexorablemente, llegarán.
Abril 16, 2008 en 3:42 am
Es increíble.